La denominación "Barrios marginados" es
relativamente reciente. Hace tres décadas lo normal era hablar de barrios
obreros o barriadas obreras.
Los barrios obreros surgen de la iniciativa pública para
solucionar el problema de la vivienda. En principio son barrios pobres,
habitados por trabajadores, en los que se mantiene un nivel de convivencia y
habitabilidad muy digna.
Progresivamente, la denominación "Barrios obreros"
ha ido desapareciendo y su lugar lo ha ocupado "Barrios marginados",
barrios ignorados por las administraciones y por la mayoría de la ciudadanía.
No es necesario resaltar que no se trata de un cambio de nombre, se trata de un
cambio sociológico: las profundas transformaciones del sistema productivo y de
las relaciones laborales que se inician con la "crisis del petróleo"
en 1973, seguida de la profundas transformaciones que llegan hasta nuestros
días, agravado aún más por la crisis que estamos padeciendo, han creado unos
espacios urbanos que, convenientemente segregados del conjunto de la ciudad,
han sido destinados a ser "contenedores" de la pobreza y la
exclusión, entendidos ambos conceptos en sentido amplio, esto es: que hay
pobres que no son excluidos y excluidos que no son pobres.
Pero el cambio de nombre implica algo más profundo: separar
la pobreza y la exclusión del mundo del trabajo. La imagen que se tiene es que
los barrios marginados están ocupados por mafias, traficantes, drogadictos,
delincuentes, minorías étnicas problemáticas, etcétera.
Cuando la realidad es que, mayoritariamente, están ocupados
por trabajadores, por obreros cuyas condiciones de trabajo (paro, precariedad,
economía sumergida, empleo de baja cualificación, etcétera) les han llevado a
la pobreza y a la marginalidad.
Para darnos cuenta de la gravedad del problema es necesario
señalar que el primero, y último, estudio publicado se hizo en el año 2000,
hace once años. En aquel estudio se demostraba que había 374 barrios marginados
en España, referido sólo a ciudades de más de 50.000 habitantes, y en ellos
vivían cinco millones de personas.
De estos barrios, 168 se encontraban en Andalucía. De esta
realidad de barrios en exclusión surge la Coordinadora de Barrios Ignorados de
Andalucía.
Las administraciones deben asumir la responsabilidad que tienen
en esta problemática. Entendemos que hay que abordar de manera especifica el
problema humano; es decir, las condiciones personales y familiares en las que
surgen y se reproducen todas las patologías que padecen estos barrios.
Normalmente las administraciones facilitan los recursos y
las infraestructuras, pero se desentienden de las personas concretas que tienen
los problemas: la persona excluida, el niño absentista, el fracaso escolar, las
deficiencias culturales, sociales. Todos estos problemas, vinculados y
potenciados unos por otros, terminan formando un "sistema de
excluidos".
Este sistema es el que hay que atacar, lo que exige abordar
al mismo tiempo todos los problemas y todas las dimensiones de cada problema. A
esto es a lo que llamamos actuación integral.
En estos barrios ignorados es necesaria la actuación por
justicia y solidaridad con las personas más débiles y empobrecidas para
devolverle su dignidad.


No hay comentarios:
Publicar un comentario